

En aquel momento la FADU estaba bastante bien, estaba limpia, iluminada, los talleres y aulas refaccionados y bien equipados, los baños limpios y con dispenser de papel higiénico y toallitas, el taller de dibujo, la isla de edición, donaciones de libros a la biblioteca, las inscripciones por internet, las conferencias y exposiciones, las becas, los cursos de verano con más de 10.000 inscriptos y muchas cosas más; así que nos la pasábamos pensando en hacer cosas nuevas para que estuviera mejor.
Y a veces teníamos ideas muy locas. Como cuando se nos ocurrió que tenía que haber un bar y solarium en la terraza.
Hablamos con las autoridades de la FADU y su única observación era sobre la seguridad, ya que las barandas prefabricadas en HºAº de la terraza tenían el mismo problema que los ya desaparecidos parasoles: La armadura tiene poco recubrimiento, y con el tiempo se producen filtraciones y la humedad corroe el hierro.
Hablamos con el concesionario del bar del Patio Central y le ofrecimos un acuerdo en donde ellos harían un cerco perimetral para no comprometar las barandas, repondrían los baldozones del piso que estaban rotos y tenían la concesión de un bar armado en la terraza.
La idea era la misma que implementábamos siempre, pagaban las reformas que hubiese que hacer, a modo de llave y después se encargaban del mantenimiento y pagaban un módico canon mensual durante los meses que podía estar abierto (porque en invierno era inviable).
Como había tiempo hasta el verano, también pensamos que el proyecto del bar fuera un concurso entre los estudiantes.
Estas fotos las sacamos mientras armábamos una bandera muuuuy grande que decía "No al Arancel" y que cubriría casi la 4º parte de la fachada, y se iba a colgar el día que Gieco y su banda tocaron en el estacionamiento de la Facultad.
"La bandera que no fue", porque casi como un presagio nunca la pudimos colgar, llovió mucho y hubo tormentas y sudestada casi durante los 10 días que nos quedaban para terminarla, en medio de la lluvia la tuvimos que sostener al piso con unos pesados módulos de hormigón, y cuando subimos a verla después de terminado el diluvio, entre los fuertes vientos y los amarres ¡se había desecho!
Si si, encontramos pedazos de tela debajo de pesos que habíamos puesto y enganchados por toda la terraza. Un par de meses después perdimos las elecciones del CEADIG, chau bandera, chau solarium, chau todos los proyectos que teníamos.
Y bue, cosas que pasan.
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